Surdina

Escuchamos la búsqueda que tardó toda la noche, la casa de los vecinos suena-va, la mía sueña-va casi durmiendo. Estábamos despiertos por la cafeína y la música que resuena-va, repetía, re partía nuestros ojos. Es lo que hay para la cena. No había silencio, tampoco voces. Cenábamos en la cocina  con el ruido del radio desprendido, con el sonido del timbre que ruia en los cuerpos, no había silencio. Cenábamos siempre a las siete, en los mismos lugares, con la misma música, Siempre el mismo silencio. Mis ojos eran los últimos que restaban, los otros ya habíamos cenado durante el año. Nadie podía ver, solo yo. A mi no me gustaba la condición de mirar, no me gustaba de la imagen de los cuerpos perdidos por la oscuridad. Yo prefería el silencio y el sonido insondable que sueña-va en la casa.

270690_647420355283713_602986600_n

Anúncios

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair /  Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair /  Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair /  Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair /  Alterar )

Conectando a %s


%d blogueiros gostam disto: